Un siglo de investigación sobre los ritmos vitales
Wilhelm Fliess propone los ciclos biológicos de 23 y 28 días
Hermann Swoboda publica sus estudios sobre la periodicidad psíquica
Alfred Teltscher identifica el ciclo intelectual de 33 días
Los biorritmos se convierten en fenómeno de masas en Estados Unidos
Nace en Atlanta la IBRA, asociación internacional de investigación
Se funda la SRBR: el estudio de los ritmos se convierte en cronobiología
Nace en Fráncfort la EBRS, la sociedad europea de ritmos biológicos
Los pioneros de la periodicidad biológica
Las primeras observaciones sistemáticas de los ciclos de 23 y 28 días nacen entre Berlín, Viena y San Petersburgo, en el cruce entre medicina, psicología y estadística.
Wilhelm Fliess
Médico alemán, figura central en el redescubrimiento moderno de los ciclos de 23 y 28 días. A sus observaciones sobre las recurrencias biológicas se atribuye el marco original de la teoría de los ritmos vitales.
Hermann Swoboda
Psicólogo de la Universidad de Viena, observó periodicidades sistemáticas en la vida psíquica y el comportamiento. Sus estudios, paralelos a los de Fliess, confluyeron en la formulación clásica de la teoría.
Alfred Teltscher
Profesor de ingeniería en la Universidad de Innsbruck. Analizando estadísticamente el rendimiento académico de los estudiantes propuso el ciclo intelectual de 33 días, completando el modelo de tres ciclos.
Nikolai Pärna
Médico e investigador estonio, entre los precursores de la cronobiología. En la Universidad de San Petersburgo estudió las oscilaciones periódicas de la energía, la actividad mental y la creatividad.
La sistematización de la biorritmología
A lo largo del siglo XX, matemáticos, médicos e investigadores dieron a los ritmos vitales una estructura formal: tablas de cálculo, modelos energéticos y tratados sistemáticos.
Eugenio Soriani
Autor clave del marco teórico: introdujo los conceptos de plataformas energéticas cualitativas y de potencial biorrítmico, vinculando los ritmos vitales básicos a la ciclicidad anual.
Alfred Judt
Matemático alemán de la Universidad de Bremen, señalado como principal redescubridor del ritmo de 33 días. Formalizó los Impulsos Cíclicos Medios Relativos (ICMR), tablas de cálculo citadas incluso en un informe técnico de la NASA sobre el trazado de los ciclos.
Hans Früh
Estudioso suizo, fundador del Centro de Estudios Biorrítmicos de Basilea. Pionero de la biorritmología quirúrgica: estudió la relación entre los ciclos vitales y la elección de los momentos más favorables para las operaciones.
Heinrich Kündig e Hans Künzi
Colaboradores de Früh en Zúrich, autores en 1954 de un estudio sobre las relaciones matemáticas y astronómicas entre los ciclos de 23 y 28 días y la duración del año civil.
Livio J. Vinardi
Considerado el mayor exponente moderno de la biorritmología, integró décadas de estudios teóricos y aplicados en un modelo riguroso. Sistematizó los ciclos de 23, 28 y 33 días, aclarando sus aplicaciones en el ámbito relacional, laboral y personal. Fundador de la Biopsicoenergética, su obra es la referencia más completa para el análisis de compatibilidad sobre bases biorrítmicas y la línea de investigación en la que se inspira nuestro método.
Estudios aplicados y observaciones
De los talleres industriales a las estadísticas de seguros, hasta el quirófano: los ciclos vitales observados sobre el terreno.
Rexford B. Hersey
Investigador de la University of Pennsylvania (Wharton). En sus estudios sobre el comportamiento de los trabajadores observó oscilaciones periódicas de la energía y el ánimo.
Hans Schwing
En la Zúrich de los años treinta analizó cientos de casos de los archivos de seguros, observando una mayor frecuencia de accidentes en los llamados días críticos de los ciclos.
F. Wehrli
Médico suizo de Locarno, aplicó los ciclos biológicos a la observación clínica y a la valoración de los momentos favorables para las intervenciones quirúrgicas.
La difusión internacional
Entre los años sesenta y noventa, libros, kits de cálculo y traducciones llevaron los tres ciclos al gran público, de Estados Unidos a Japón.
George S. Thommen
Divulgador de referencia en Estados Unidos y Chairman de la IBRA desde 1977. Su Is This Your Day? (1964) llevó los tres ciclos al gran público.
Bernard Gittelson
Con Biorhythm: A Personal Science (1975) y la sociedad Biorhythm Computers Inc. fue el protagonista de la popularización americana de los biorritmos en los años setenta.
Walter A. Appel
Divulgador alemán: entre los años ochenta y noventa dedicó una serie de libros a las aplicaciones de los ciclos en la vida cotidiana, las relaciones y el trabajo.
Kichinosuke Tatai
Médico japonés, difundió la teoría en el contexto asiático vinculando los ciclos a la salud y la prevención de accidentes.
Ger Zantinge
Autor neerlandés de Het goede moment (1976), guía práctica de los tres ciclos traducida a varios idiomas, entre ellos el italiano.
Daniel Cohen
Autor de textos introductorios para el lector no especialista, sencillos y concisos, publicados entre Estados Unidos y América Latina.
Peter West
Con The Biorhythm Kit (1976) y sus guías posteriores ofreció a los principiantes métodos sencillos para calcular sus propios ciclos.
Walter Jung
Autor de Biorritmos (1995), guía introductoria a los principios de los tres ciclos para el público hispanohablante.
Alberto G. Staffa
En la línea de Soriani, aplicó el análisis biorrítmico comparativo a la pareja: quince casos de estudio organizados en perfiles equilibrados, semiequilibrados y desequilibrados.
J. A. Vélez Rojas
Sus obras incluyen tablas de cálculo de los biorritmos y estudios sobre gestación y planificación de los nacimientos según modelos biorrítmicos.
Román J. Cano
Divulgador hispanoamericano: explicó cómo anticipar los momentos favorables en las actividades cotidianas, la salud y las relaciones.
Helene Kinauer Saltarini
Autora austriaca de la tradición europea, con especial atención a los ciclos de 23 y 28 días y a los temas de la gestación.
Arnold Krumm-Heller
Médico y autor alemán activo entre los siglos XIX y XX; contribuyó en clave divulgativa a la difusión de los temas ligados a la periodicidad biológica.
Asociaciones, centros de estudio y calculadoras
La biorritmología del siglo XX se organiza: asociaciones internacionales, centros de investigación y una verdadera temporada industrial de calculadoras dedicadas.
IBRA
Fundada el 7 de julio de 1977 para promover estudios, conferencias y aplicaciones prácticas de los ciclos vitales. George S. Thommen fue su primer Chairman.
IBUNA
Activa en el estudio teórico de los ritmos vitales, la biopsicoenergética y las compatibilidades biorrítmicas.
Centro de Estudios Biorrítmicos
Fundado por Hans Früh, promovió investigaciones sobre la periodicidad biológica y las aplicaciones médicas y quirúrgicas de los ciclos vitales.
La temporada de las calculadoras
David N. Smith (International Horizons, Kosmos International) y Bernard Gittelson (Biorhythm Computers Inc.) llevaron el cálculo de los ciclos a los hogares: Kosmos I y II, Bio-Clock, Mini-Bio, Astro-Bio y los gráficos personalizados convirtieron los biorritmos en un fenómeno cultural.
Referencias que puedes abrir
Una selección de trabajos publicados sobre la periodicidad biológica: relojes celulares, variaciones estacionales, diferencias entre personas y cómo cambia el rendimiento a lo largo del día.
El DOI es el código permanente de un artículo científico: identifica ese trabajo para siempre, aunque cambie de sitio o de editorial. Al pulsarlo se abre la página de la editorial.
El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2017 se concedió al descubrimiento de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano.
Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash, Michael W. Young. The Nobel Prize in Physiology or Medicine 2017. Nobel Prize Outreach
El reloj de la célula es un ciclo de retroalimentación entre transcripción y traducción: un mecanismo descrito con detalle molecular.
Takahashi JS. Transcriptional architecture of the mammalian circadian clock. Nature Reviews Genetics. 2017;18(3):164-179
Los osciladores están organizados en jerarquía: un marcapasos central en el cerebro y relojes autónomos en la mayoría de las células del cuerpo.
Mohawk JA, Green CB, Takahashi JS. Central and peripheral circadian clocks in mammals. Annual Review of Neuroscience. 2012;35:445-462
Más de cuatro mil genes humanos cambian su expresión según la estación, con patrones invertidos entre el hemisferio norte y el sur.
Dopico XC, Evangelou M, Ferreira RC, et al.. Widespread seasonal gene expression reveals annual differences in human immunity and physiology. Nature Communications. 2015;6:7000
Treinta días consecutivos de resonancia sobre la misma persona: las redes cerebrales se reorganizan a lo largo del ciclo menstrual.
Pritschet L, Santander T, Taylor CM, et al.. Functional reorganization of brain networks across the human menstrual cycle. NeuroImage. 2020;220:117091
En más de 55.000 cuestionarios, las horas de sueño y vigilia se distribuyen en una curva continua: los madrugadores extremos se despiertan cuando los noctámbulos extremos se están durmiendo.
Roenneberg T, Kuehnle T, Juda M, et al.. Epidemiology of the human circadian clock. Sleep Medicine Reviews. 2007;11(6):429-438
El desajuste entre el reloj biológico y los horarios sociales se asocia a un índice de masa corporal más alto, con independencia de cuánto se duerma.
Roenneberg T, Allebrandt KV, Merrow M, Vetter C. Social jetlag and obesity. Current Biology. 2012;22(10):939-943
Revisión sistemática de 43 estudios y 231.648 personas: la asociación es constante en su dirección, pero pequeña en magnitud.
Arab A, Karimi E, Garaulet M, Scheer FAJL. Social jetlag and obesity: a systematic review and meta-analysis. Obesity Reviews. 2024;25(3):e13664
En trece tejidos humanos, casi la mitad de los genes que codifican proteínas resulta cíclica en al menos un tejido.
Ruben MD, Wu G, Smith DF, et al.. A database of tissue-specific rhythmically expressed human genes has potential applications in circadian medicine. Science Translational Medicine. 2018;10(458)
Metaanálisis de veintinueve estudios: resistencia, potencia, fuerza de agarre y salto varían a lo largo del día.
Knaier R, Qian J, Roth R, et al.. Diurnal variation in maximum endurance and maximum strength performance: a systematic review and meta-analysis. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2022;54(1):169-180
En deportistas el rendimiento varía hasta un 26% en un mismo día, y el mejor momento depende del tiempo transcurrido desde el despertar más que de la hora del reloj.
Facer-Childs E, Brandstaetter R. The impact of circadian phenotype and time since awakening on diurnal performance in athletes. Current Biology. 2015;25(4):518-522
Atención, funciones ejecutivas y memoria cambian con la hora del día, y el efecto depende del cronotipo de quien se mide.
Schmidt C, Collette F, Cajochen C, Peigneux P. A time to think: circadian rhythms in human cognition. Cognitive Neuropsychology. 2007;24(7):755-789
En 56 personas, quienes son de mañana y quienes son de noche muestran perfiles distintos en la misma jornada en vigilancia, función ejecutiva y fuerza.
Facer-Childs ER, Boiling S, Balanos GM. The effects of time of day and chronotype on cognitive and physical performance in healthy volunteers. Sports Medicine - Open. 2018;4(1):47
Ritmos diarios y estacionales del estado de ánimo detectados en millones de mensajes públicos, en culturas diversas.
Golder SA, Macy MW. Diurnal and seasonal mood vary with work, sleep, and daylength across diverse cultures. Science. 2011;333(6051):1878-1881
El recuerdo posterior distorsiona. Anotar cómo estás en ese mismo momento, en lugar de al final del día, reduce esa distorsión.
Shiffman S, Stone AA, Hufford MR. Ecological momentary assessment. Annual Review of Clinical Psychology. 2008;4:1-32
Estudiar a una sola persona, repetidamente en el tiempo, es un diseño de investigación reconocido.
Lillie EO, Patay B, Diamant J, Issell B, Topol EJ, Schork NJ. The n-of-1 clinical trial: the ultimate strategy for individualizing medicine?. Personalized Medicine. 2011;8(2):161-173
Lo que más nos preguntan
¿Qué diferencia hay entre biorritmos y ritmos circadianos?
Los ritmos circadianos son los ciclos de unas veinticuatro horas que regulan el sueño, la temperatura corporal, las hormonas y la atención. Se observan y se miden, y en 2017 el descubrimiento de su mecanismo molecular recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Los biorritmos, en el sentido clásico de la palabra, son los tres ciclos de 23, 28 y 33 días calculados a partir de la fecha de nacimiento: una lectura de la periodicidad biológica propuesta entre finales del siglo XIX y principios del XX. Son dos cosas distintas, y en esta página las mantenemos separadas.
¿Están los biorritmos demostrados científicamente?
Depende de qué se entienda por esa palabra, y una respuesta tajante sería deshonesta en cualquiera de las dos direcciones. Que el organismo funcione con ciclos medibles está documentado: las dieciséis referencias reunidas más arriba forman parte de ese registro y abarcan relojes celulares, variaciones estacionales, diferencias entre personas y la oscilación del rendimiento a lo largo del día. El esquema clásico de los tres ciclos es otra cosa: es una lectura histórica de esa periodicidad, y nosotros la proponemos como una pauta para observarte, no como una predicción. La manera de darse una respuesta propia es la que usaron sus autores, es decir mirar los propios días. Conviene añadir que no es una escapatoria: estudiar a una sola persona, repetidamente en el tiempo, es un diseño de investigación reconocido (Lillie y colaboradores, 2011), y anotar cómo estás en el momento en lugar de al final del día reduce el sesgo de recuerdo (Shiffman, Stone y Hufford, 2008).
¿Cuáles son los tres ciclos clásicos?
Un ciclo físico de 23 días, uno emocional de 28 y uno intelectual de 33. Los dos primeros los propuso Wilhelm Fliess a finales del siglo XIX y los retomó Hermann Swoboda en la Universidad de Viena; el tercero lo añadió Alfred Teltscher en Innsbruck, que analizaba estadísticamente el rendimiento de sus estudiantes. En el esquema clásico los tres arrancan el día del nacimiento y siguen toda la vida.
¿Los ciclos son iguales para todos?
No, y en esto la investigación es clara. Un estudio con más de 55.000 personas mostró que las horas de sueño y vigilia no se dividen en dos grupos, sino que se reparten a lo largo de una curva continua: en los extremos, los más madrugadores se despiertan cuando los más noctámbulos se están durmiendo (Roenneberg y colaboradores, 2007). En deportistas, el momento de máximo rendimiento depende del tiempo transcurrido desde el despertar más que de la hora del reloj, y el rendimiento de una misma persona varía hasta un 26% a lo largo de un día (Facer-Childs y Brandstaetter, 2015).
¿Existe un mejor momento del día para hacer las cosas?
Existe una variación medible, pero no una hora buena igual para todos. Un metaanálisis de veintinueve estudios encontró que resistencia, potencia máxima, fuerza de agarre y altura de salto cambian a lo largo del día, con ventaja en la franja de tarde-noche (Knaier y colaboradores, 2022). En el plano cognitivo, atención, funciones ejecutivas y memoria varían con la hora, y el efecto depende del cronotipo de la persona evaluada (Schmidt y colaboradores, 2007). Así que el mejor momento no es una hora en el reloj: es el tuyo.
¿En qué se basa el cálculo de compatibilidad de pareja?
En el esquema clásico aplicado a dos fechas de nacimiento: se comparan los tres ciclos de dos personas y se observa cómo se superponen en el tiempo. Es una pauta de lectura, no una predicción. Sirve como punto de partida para observar vuestra relación en el día a día, y la interpretación de lo que veáis sigue siendo vuestra.